TOULOUSSE, Francia.- Una obra que se estrenó en el teatro Garonne, de la ciudad francesa de Tolouse, ha generado una ola de protestas de militantes ultracatólicos, que se sienten ofendidos por la representación.
Desde el estreno de "Gólgota Picnic", del argentino Rodrigo García, el miércoles pasado, y durante cinco días, grupos de católicos integristas han manifestado y rezado cada noche delante del teatro para denunciarla por "blasfema".
Con esta obra, el autor argentino presenta una visión provocadora de los Evangelios que se concluye con "Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz", de Joseph Haydn, tocadas en el piano por un hombre desnudo.
También, entre otras cosas, describe a Dios como "el mesías del SIDA", según la cadena británica BBC.
El director del teatro defendió la obra de García. "El espectáculo puede sorprender, pero no a los católicos, sino al público en general, y es una de las funciones del arte", destacó Jacky Ohayon.
"Denunciamos a esas personas que quieren que vuelva a existir el delito de blasfemia en la sociedad francesa, lo cual significaría retroceder varios siglos en materia de derechos", añadió, por su parte, Jean-François Mignard, miembro de la Liga francesa de los derechos humanos.
La movilización más importante en su contra reunió alrededor de 750 personas, familias y eclesiásticos que llamaron a poner fin a la "cristianofobia", y que marcharon bajo una pancarta que decía "Francia es un país cristiano y así tiene que ser".
"Hay que dejar de insultar a los católicos", dijo Alain Escada, el secretario general del Instituto Civitas, el grupo que convocó las protestas.
A pesar de las presiones y amenazas, el teatro Garonne no cedió. "La situación inédita que vivimos hoy plantea el problema de la libertad de expresión en nuestra sociedad", subrayó el teatro en un comunicado publicado en su página de Internet.
En un país de larga tradición laica como Francia, la reacción de esta franja integrista exasperó, y aún más teniendo en cuenta que la obra ya se había dado en otras ciudades europeas de España y Austria sin crear tensiones.
Cuarenta organizaciones de defensa de los derechos humanos y partidos de izquierda se movilizaron para oponerse a los católicos. La mayoría de ellos no habían visto la obra, pero querían defender la libertad de expresión. "Queremos estar presentes para que el público pueda disfrutar de la obra que ha elegido", explicó Mignard.
No es la primera vez que los ultra católicos protestan en Francia. En París, la obra del italiano Romeo Castellucci titulada "Sobre el concepto del rostro en el hijo de Dios" también despertó la ira de los seguidores de Civitas en octubre. (Especial)